Las 8:45 del Domingo 22 de Febrero de 2009

Son casi las nueve de la noche y me acabo de lenvantar, me pican los ojos y empiezo un diario publico, no se porque, ni me interesa realmente vuestra opinión de lo que escribo, no soy existencialista como Sartre aunque a muchos este blog les pueda parecer a su Naúsea. Tan solo soy un chico de 18 años demasiado reflexivo para su edad, me paso horas y horas pensando sin llegar a ninguna reflexión, sin aclarar mis dudas iniciales y creando nuevas preguntas empezando así una espilar sin fin hacia la locura. Soy un joven alejado de los demás, con ansias de destruir sus creencias para que vean quien estaba en lo correcto, me den la razón y me besen el culo; quiero que vean que el alcohol, la fiesta y el sexo a lo loco no es la mejor vida que puedan llevar, aunque yo mismo haya experimentado algo de lo anterior. Y sobre todo tengo un objetivo inalcanzable, algo que en lo que llevo pensando desde que tenía 7 años y para lo cual aún me estoy preparando...quiero destruir la religión y todas las creencias espirituales de cada una de las personas que hay a mi alrededor, en mi pais, en mi mundo. Cada día que me lenvanto pienso como sería un mundo sin creencias espituales, como serían las personas; ¿y sabéis lo que veo? gente independiente, que hace bien por si mismo, que toma sus decisiones sin miedo a la ira divina y que es juzgada ante los humanos y no ante Dios.

Hoy mismo, antes de ponerme a dormir a las cinco y media p.m. he estado en la iglesia y vi allí a una persona de unos..65 años aparentaba, de rodillas a pesar de que le debían doler hablando en alto, ella sola, y le pregunté:

-Oye señora, con quién está hablando?

Mi tono era suave y educado, sin embargo a pesar de eso la mujer me vió como si fuese un maleducado y se quedó viendo mi cara durante unos segundos hasta que me respondió:

-Te lamento por creer que no hay nada más aparte de esto.

Mi cara se quedó haciendo una mueca de asco y disgusto, que una señora que apenas se podía arrodillar se lamentase de mi me parecío el colmo, además, ¿cómo sabía ella que yo no era creyente?, daba igual, no se podía discutir con necios que no se dan cuenta que están encomendando su vida a la nada. Así pues intentó levantarse e irse y yo, como buen ciudadano, le tendía una mano luego dandome un gracias más a la fuerza que por sentirse agradecida, se fue.

Y allí me quedé yo, sentado en el banco de una iglesia, viendo a un Cristo en la cruz y preguntandome a mi mismo como un teórico lider de los humanos pudo dejarse crucificar sin luchar. Maquiavelo se sentiría asqueado de tener un principe con las características del último profeta cristiano.

Ya pasé demasiado tiempo escribiendo y me duelen los ojos por falta de costumbre de estar frente al ordenador y me retiro a cenar y luego a retomar la lectura, mañana, más tarde o quizá nunca más volveré a escribir, tan pronto como sienta necesidad de plasmar mis pensamientos en un blog decadente que no conseguirá lectores, de echo me pregunto si alguién leerá esto algún día, y también me pregunto si estoy loco escribiendo para mi mismo, de todas formas, acabo de sacar un enorme peso de encima.

Hoy empiezo un camino en la escrita, no se si será cortó o largo, quien sabe que hay trás los árboles.

1 comentarios:

waukin dijo...

Pero el hombre necesita creer. Creer que hay alguien por encima que le protege y le guía.

De esta forma se consigue una tranquilidad mayor. Estadísticamente, las personas que tienen una fé, son más longevas que las que no, y además suelen gozar de mejor salud.

Yo he dejado de creer en religiones, pero me interesan algunos de sus preceptos. Algunos, incluso tienen bastante lógica, y una ética que no me parece mala.

Lo que hago en realidad es tomar lo que me parece más razonable de las religiones y las filosofías, poco a poco, y construirme mi propia religión-filosofía. Aún está muy verde, pero irá madurando.

Un abrazo

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